La inteligencia artificial está transformando la atención al cliente en los seguros de vida al gestionar consultas rutinarias mediante IA generativa, mejorando la rapidez y eficiencia, y reservando a los agentes humanos para casos complejos y sensibles que requieren empatía y criterio. La IA introduce riesgos como respuestas inexactas y sesgos de automatización, lo que exige implementar salvaguardas y monitoreo constante. El futuro apunta a una colaboración donde la IA optimiza el servicio y las personas garantizan confianza, responsabilidad y apoyo emocional.
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